LLORÁNDOTE CARDOS (DEMOSTRACIÓN EMPÍRICA DEL DAÑO)

Podría colgarme en tu cuarto de baño
y no te darías cuenta.
Podría comer las espinas que tiras,
no te pido más.
Podría clavarme en el ojo
la horquilla que ordena tu pelo.

Podría romper
el contrato que tengo con el calendario,
si tú me prometes que, después de vivo,
no te querré más.

Tener que vivir sin quitarte la ropa
es vivir sin las manos.
Tener que dormir abrazado al vacío
es peor que llorar.
Podría morirme y parece mentira
que fuéramos tanto.

Podría vivir, si existiera otra vida,
llorándote cardos…
Pero no prometas que después de vivo
me vas a extrañar.